Un enfoque multidisciplinar y personalizado eleva la supervivencia ante el cáncer

De Redacción La Voz - sábado, 3 de febrero de 2018 No Comments
Enfocar el tratamiento del cáncer con una medicina adaptada al paciente y un enfoque multidisciplinar, con tratamientos como la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica en quirófano, o la radioterapia intraoperatoria para pacientes de cáncer de mama, aumentan la supervivencia de los pacientes.
Así lo explica en una entrevista con la Agencia EFE el doctor
Enfocar el tratamiento del cáncer con una medicina adaptada al paciente y un enfoque multidisciplinar, con tratamientos como la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica en quirófano, o la radioterapia intraoperatoria para pacientes de cáncer de mama, aumentan la supervivencia de los pacientes.
Así lo explica en una entrevista con la Agencia EFE el doctor Pedro Bretcha, presidente de la Sociedad Española de Oncología Quirúrgica y especialista en oncología quirúrgica en el Hospital Quirónsalud de Torrevieja.
En su opinión, "la tecnología es importante, pero lo que se requiere sobre todo es una visión multidisciplinar del cáncer, con un equipo de gente preparada, puesto que el tratamiento de la enfermedad no puede dejarse exclusivamente en manos de un cirujano, o de un oncólogo, o de un ginecólogo, sino que se debe llevar a cabo de forma consensuada y adaptada a cada paciente".
El doctor Bretcha detalla el tratamiento que aplica el grupo Quironsalud desde el año 2001 en pacientes de carcinomatosis peritoneal, una enfermedad que se define como la diseminación de un cáncer primario, que puede ser digestivo o ginecológico, en la cavidad abdominal, con lo que acaba afectando a otros órganos, como el estómago, el ovario o el útero.
"En torno a un 70 % de las pacientes de cáncer de ovario, por ejemplo, eran diagnosticadas ya en fase de diseminación, por lo que el tratamiento, clásicamente, siempre había sido tan solo paliativo", explica Bretcha.
Pero desde el año 2001 el grupo Quirónsalud comenzó a aplicar el tratamiento de quimioterapia intraperitoneal intraoperatoria hipertérmica (HIPEC), basado en la llamada técnica de Sugarbaker, que combina la cirugía "radical" de extracción del tumor con un baño de calor y quimioterapia a una temperatura determinada, en torno a los 43 grados, aplicada en quirófano sobre la cavidad peritoneal.
El tratamiento con HIPEC tiene como principal ventaja que permite combinar una alta intensidad de la dosis de quimioterapia, focalizada en la zona afectada, con el menor grado de toxicidad sistémica posible, dado que el uso de fármacos de alto peso molecular y la acción de la membrana peritoneal impide que los fármacos se extiendan al resto del organismo.
Esta técnica, además, mejora la supervivencia, como se ha demostrado en un estudio que muestra que en determinadas situaciones de cáncer de ovario, como mínimo se aumenta la supervivencia en 12 meses sin añadir complicaciones a los pacientes, algo que también ocurre en casos de cáncer colorrectal, donde la supervivencia se cifra entre un 40 y un 50% a los cinco años, mientras que no supera los 26 meses con los mejores tratamientos paliativos tradicionales.
También incide en la necesidad de este enfoque multidisciplinar, en este caso contra el cáncer de mama, el doctor Francisco Ripoll, cirujano de la Unidad de Mama de Quirónsalud València, que asegura que no todos los cánceres son iguales, y que incorporar al equipo a profesionales de diferentes perfiles permite "ser más específicos en el tratamiento" para que este sea el más adecuado a cada paciente.
Asimismo, los centros de Quirónsalud han incorporado el tratamiento del cáncer mediante radioterapia intraoperatoria (RIO) en quirófano, que consiste en la supresión de las sesiones de radioterapia externa, que pasa a aplicarse en el mismo acto de extirpación del tumor, con lo que, explica Ripoll, la exposición a la radioterapia es menor.
Además de esta técnica, en Quirónsalud ofrecen todo tipo de tratamientos, aunque en la actualidad se tiende a optar por tratamientos conservativos de la mama siempre que sea posible, ya que, asegura el doctor Ripoll, "en ciertos tipos de cáncer, si se quita el tumor con un margen de seguridad y después se aplica radioterapia, el riesgo de reaparición es casi el mismo que optando por no conservar la mama".
Para el cirujano de la Unidad de Mama, la evolución en los tratamientos de esta enfermedad ha sido tal que "si antes se percibía como una enfermedad incurable, ahora tiene una de las mejores tasas de supervivencia entre todos los tipos de cánceres", e incluso apuesta por concebir los casos de metástasis como "una enfermedad crónica".
En cualquier caso, Ripoll recuerda que "no existe una pastilla que cure el cáncer en dos días", pero subraya que las novedades en los tratamientos oncológicos, muchos de ellos ofrecidos en Quirónsalud, son "pasos pequeños" pero importantes.
, presidente de la Sociedad Española de Oncología Quirúrgica y especialista en oncología quirúrgica en el Hospital Quirónsalud de Torrevieja.
En su opinión, "la tecnología es importante, pero lo que se requiere sobre todo es una visión multidisciplinar del cáncer, con un equipo de gente preparada, puesto que el tratamiento de la enfermedad no puede dejarse exclusivamente en manos de un cirujano, o de un oncólogo, o de un ginecólogo, sino que se debe llevar a cabo de forma consensuada y adaptada a cada paciente".
El doctor Bretcha detalla el tratamiento que aplica el grupo Quironsalud desde el año 2001 en pacientes de carcinomatosis peritoneal, una enfermedad que se define como la diseminación de un cáncer primario, que puede ser digestivo o ginecológico, en la cavidad abdominal, con lo que acaba afectando a otros órganos, como el estómago, el ovario o el útero.
"En torno a un 70 % de las pacientes de cáncer de ovario, por ejemplo, eran diagnosticadas ya en fase de diseminación, por lo que el tratamiento, clásicamente, siempre había sido tan solo paliativo", explica Bretcha.
Pero desde el año 2001 el grupo Quirónsalud comenzó a aplicar el tratamiento de quimioterapia intraperitoneal intraoperatoria hipertérmica (HIPEC), basado en la llamada técnica de Sugarbaker, que combina la cirugía "radical" de extracción del tumor con un baño de calor y quimioterapia a una temperatura determinada, en torno a los 43 grados, aplicada en quirófano sobre la cavidad peritoneal.
El tratamiento con HIPEC tiene como principal ventaja que permite combinar una alta intensidad de la dosis de quimioterapia, focalizada en la zona afectada, con el menor grado de toxicidad sistémica posible, dado que el uso de fármacos de alto peso molecular y la acción de la membrana peritoneal impide que los fármacos se extiendan al resto del organismo.
Esta técnica, además, mejora la supervivencia, como se ha demostrado en un estudio que muestra que en determinadas situaciones de cáncer de ovario, como mínimo se aumenta la supervivencia en 12 meses sin añadir complicaciones a los pacientes, algo que también ocurre en casos de cáncer colorrectal, donde la supervivencia se cifra entre un 40 y un 50% a los cinco años, mientras que no supera los 26 meses con los mejores tratamientos paliativos tradicionales.
También incide en la necesidad de este enfoque multidisciplinar, en este caso contra el cáncer de mama, el doctor Francisco Ripoll, cirujano de la Unidad de Mama de Quirónsalud València, que asegura que no todos los cánceres son iguales, y que incorporar al equipo a profesionales de diferentes perfiles permite "ser más específicos en el tratamiento" para que este sea el más adecuado a cada paciente.
Asimismo, los centros de Quirónsalud han incorporado el tratamiento del cáncer mediante radioterapia intraoperatoria (RIO) en quirófano, que consiste en la supresión de las sesiones de radioterapia externa, que pasa a aplicarse en el mismo acto de extirpación del tumor, con lo que, explica Ripoll, la exposición a la radioterapia es menor.
Además de esta técnica, en Quirónsalud ofrecen todo tipo de tratamientos, aunque en la actualidad se tiende a optar por tratamientos conservativos de la mama siempre que sea posible, ya que, asegura el doctor Ripoll, "en ciertos tipos de cáncer, si se quita el tumor con un margen de seguridad y después se aplica radioterapia, el riesgo de reaparición es casi el mismo que optando por no conservar la mama".
Para el cirujano de la Unidad de Mama, la evolución en los tratamientos de esta enfermedad ha sido tal que "si antes se percibía como una enfermedad incurable, ahora tiene una de las mejores tasas de supervivencia entre todos los tipos de cánceres", e incluso apuesta por concebir los casos de metástasis como "una enfermedad crónica".
En cualquier caso, Ripoll recuerda que "no existe una pastilla que cure el cáncer en dos días", pero subraya que las novedades en los tratamientos oncológicos, muchos de ellos ofrecidos en Quirónsalud, son "pasos pequeños" pero importantes.

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